- Dando forma a la corteza artesanal

Coloca la bola de masa sobre una superficie enharinada. Con los dedos, presiona desde el centro hacia afuera para crear una base fina con un borde elevado (el cornicione). No uses un rodillo, ya que expulsaría el aire de la masa. Las burbujas de aire son las que crean la textura ligera, esponjosa y ligeramente tostada típica de la pizza napolitana.
- Cubriendo con los colores italianos

Extiende los tomates San Marzano triturados sobre el centro de la masa en una capa fina. Coloca los trozos de mozzarella fresca uniformemente sobre la salsa. Rocía con un poco de aceite de oliva y añade unas hojas de albahaca. Los tomates aportan la acidez, el queso la riqueza y la albahaca la frescura aromática que hacen de esta pizza una leyenda.
- Ampollas por calor intenso

Lo ideal es hornearla en un horno de pizza a 430 °C (800 °F) durante 90 segundos, o en un horno convencional a temperatura máxima sobre una piedra para pizza precalentada durante 6-8 minutos. La corteza debe tener pequeñas burbujas carbonizadas, el queso debe estar derretido pero no dorado, y la albahaca debe estar marchita pero aún fragante. Servir inmediatamente.
- Calorías:520 kcal%26%
- Proteína:20 g%40%
- Carbohidratos:65 g%25%
- Azúcar:4 g%4%
- Sal:1.8 g%30%
- Energía:2175 kJ%26%
- Gordo:18 g%26%
La pizza Margherita es la madre de todas las pizzas modernas, creada en 1889 en Nápoles, Italia. Cuenta la leyenda que fue elaborada por el pizzero Raffaele Esposito en honor a la reina Margarita de Saboya, utilizando ingredientes que representaban los colores de la bandera italiana: rojo (tomate), blanco (mozzarella) y verde (albahaca). Culturalmente, es un plato de patrimonio protegido (STG), que subraya que la belleza reside en la calidad de los ingredientes más sencillos. Una auténtica Margherita se define por una masa fina y ligeramente tostada, tomates San Marzano dulces y la cremosidad de la mozzarella fresca de búfala.














