Huevos Benedict clásicos

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Ingredientes
2
Persona(s)
  • 4 piezas
    Huevos grandes
  • 2 piezas
    Muffins ingleses
  • 4 piezas
    Tocino canadiense
  • 3 piezas
    Yemas de huevo
  • 150 g
    Mantequilla sin sal
  • 1 cucharadita
    Zumo de limón
  • 1 cucharadita
    Vinagre blanco
  • 0,5 cucharaditas
    Sal
  • 0,5 cucharaditas
    Pimienta de cayena
Instrucciones
  • Batir la salsa holandesa

    En una licuadora o con un batidor de varillas al baño maría, combine las 3 yemas de huevo y el jugo de limón. Mientras bate o licúa a alta velocidad, incorpore muy lentamente la mantequilla derretida caliente. El calor de la mantequilla cocinará las yemas hasta formar una emulsión espesa y brillante. Sazone con sal y una pizca de pimienta de cayena. Mantenga la salsa caliente hasta el momento de servir.

  • Cómo escalfar los huevos perfectos

    Calienta una olla con agua y un chorrito de vinagre a fuego muy lento. No dejes que hierva a borbotones. Casca un huevo en un recipiente pequeño, crea un remolino suave en el agua y desliza el huevo dentro. Escalfa durante exactamente 3 minutos, hasta que la clara esté cuajada pero la yema aún líquida. Retira con cuidado con una espumadera y escurre sobre papel absorbente para evitar que el plato quede aguado.

  • Superponiendo el Benedict

    Tuesta los panecillos ingleses hasta que estén dorados y úntalos ligeramente con mantequilla. Fríe el tocino canadiense en una sartén hasta que esté bien caliente y ligeramente crujiente por los bordes. Coloca una loncha de tocino sobre cada mitad de panecillo, pon encima un huevo escalfado y vierte generosamente la salsa holandesa caliente por encima. Decora con cebollino picado o pimentón.

Nutrición
  • Calorías:
    540 kcal
    %27%
  • Proteína:
    22 g
    %44%
  • Carbohidratos:
    28 g
    %11%
  • Azúcar:
    3 g
    %3%
  • Sal:
    1.8 g
    %30%
  • Energía:
    2260 kJ
    %27%
  • Gordo:
    38 g
    %54%

Los huevos Benedict son el desayuno de lujo por excelencia, originarios de Nueva York a finales del siglo XIX. Ya sea que se hayan creado en Delmonico's o en el Hotel Waldorf, se han convertido en el referente del brunch dominical en todo el mundo. Este plato es una perfecta armonía de texturas: el crujido de un muffin inglés tostado, el toque salado del tocino canadiense, la delicada textura de un huevo escalfado y la rica y aterciopelada salsa holandesa con un toque cítrico. Culturalmente, representa el placer de las mañanas de fin de semana y la precisión de la cocina francesa.

Imágenes